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PLANTAS PODEROSAS

El uso de plantas en Cosmética y en Farmacia – farmacología, se basa en el estudio empírico y confirmar la presencia de componentes de esa planta con actividad biológica, denominadas Principios Activos. Nos quedamos en la Cosmética.

Estos activos deben ser extraídas del vegetal. La etapa de extracción consiste en retirar de la planta elegida, por medio de una disolución apropiada, los principios activos e incluirlos en una forma galénica compatible, con el fin de que puedan ser incorporados en una fórmula cosmética (champú, crema solar, leche…).
La primera etapa de este escalafón es una etapa de investigación y de desarrollo seguida de una de extracción y de formulación.

Investigación y desarrollo

La realización de un extracto vegetal está basada en el conocimiento de las plantas, tanto desde un punto de vista botánico como químico o farmacológico. Este aspecto multidisciplinar es una de las particularidades de este campo; aumenta su interés pero también su dificultad. En primer lugar es necesario poder identificar con certeza la planta con la que vamos a trabajar. Aunque puede parecer una evidencia para ciertas variedades, para otras, la distinción e identificación botánica puede ser realmente una dificultad y no podemos contentarnos en identificar la planta en su conjunto, debemos profundizar igualmente sobre las diferentes partes que la constituyen: raíz, tallo, hoja, flor, fruto.
El conocimiento de los componentes activos presentes en las plantas orienta los trabajos de extracción. Según esto, encontraremos el o los principios activos que podremos extraer selectivamente e identificarlos. Si hablamos de moléculas, pueden pertenecer a familias químicas muy diferentes como flavonoides para el fruto de la cidra, polisacáridos del grano de la avena, o los alcaloides de la corteza de la quina.

La actividad biológica de los diferentes principios activos pasa por un buen uso de las plantas. Esta actividad cubre todo el campo de la cosmética y de las actividades farmacéuticas. La actividad biológica puede deducirse de un uso tradicional de la planta. Por ejemplo, las hojas de la capuchina han sido utilizadas tradicionalmente para luchar contra los microorganismos y en particular contra hongos y levaduras. Esta propiedad es la base de su utilización en un champú anti-caspa cuando sabemos que el factor principal de aparición de la caspa es la presencia en proporciones anormalmente elevadas sobre el cuero cabelludo de una levadura, el pitirosporum ovale.

Los trabajos de investigación consisten por tanto en seleccionar una planta (o una parte de una planta) que contiene un principio activo para un uso cosmético determinado. El desarrollo consistirá en poner a punto, sobre la base de estos conocimientos, un proceso de extracción que permitirá la realización de un extracto vegetal que contenga estos principios activos y evaluar la actividad biológica efectiva de dichos extractos.


La extracción

Antes de la extracción, una planta sufre una serie de preparativos sobre la selección y la individualización de la parte que nos interesa. Esta última parte de la planta identificada se seca rápidamente para un almacenaje y conservación óptima. Cada lote de plantas es analizado botánica y químicamente para asegurar la identidad de la planta, su estado fitosanitario y su calidad. La etapa anterior a la extracción es la trituración, que permite una mejor acción extractiva de los solventes.

La disolución de los principios activos en un solvente de extracción puede hacerse por diferentes métodos: maceración, digestión, infusión, decocción, destilación… Todos consisten en poner en contacto la parte de la planta previamente triturada con un solvente adecuado. Algunas moléculas presentes en la planta se solubilizarán en el solvente. Una filtración posterior nos permitirá separar las soluciones del pozo agotado. El solvente podrá ser más o menos concentrado, o evaporado a sequedad según los extractos elegidos.

Los extractos fabricados deben de estar dosificados en principios activos y cumplir la normativa de calidad exigida para cada principio activo. Los lotes fabricados que se escapen a esta norma deben de ser rechazados, los otros, estandarizados, ya que la concentración en principio activo estará ajustada de forma uniforme. De este proceso resulta una proporción constante de principios activos en los extractos y por tanto una garantía de actividad en todas las fórmulas cosméticas.

Formulación

Los extractos obtenidos son introducidos en una fórmula cosmética. Los componentes de las fórmulas son elegidos según imperativos cosméticos pero igualmente con el fin de poner de relieve las propiedades biológicas de los extractos vegetales soportes de la actividad.

Evaluación

Las fórmulas cosméticas fabricadas se testan para comprobar su actividad biológica y cosmética, estudios que se pueden realizar con la ayuda de técnicas clínicas e incluso biometrológicas. In vitro e in vivo según el caso.

El dominio de la extracción de las plantas así como su valorización en un producto cosmético demanda una experiencia multidisciplinar en campos tan variados como la botánica, la química, la biología, la genética, la galénica… Se necesita un grupo de expertos para conseguir productos de una eficacia real, con perfecta tolerancia y elevadas cualidades cosméticas.