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14 tips que no sabías sobre los protectores solares

14 tips que no sabías sobre los protectores solares

El pasado 13 de junio se celebró el día europeo para la  prevención del cáncer de piel. Según los dermatólogos, tenemos más información, pero no practicamos la fotoprotección con la suficiente  constancia e inteligencia  y  las cifras de melanoma y otros cánceres cutáneos se han duplicado en los últimos 30 años.

Desde MI Comunicación queremos adherirnos a los esfuerzos de las campañas informativas para concienciar a la población de la importancia de elevar la cultura de la fotoprotección solar, una asignatura aún pendiente en la que conviene sacar matrícula de honor porque no solo previene el envejecimiento prematuro de la piel, sino que salva vidas.

  1. Fotoprotección oral, ¿lo bueno está por llegar?

No ya está aquí. Tomarse una pastilla para elevar las defensas frente a los daños oxidativos provocados es una realidad, aunque tiene su cara B. Así lo explica María Vitale, dermatóloga y directora médica de Cantabria Labs,

“La fotoprotección ya existe; Cantabria Labs, pioneros en este campo de investigación, lleva trabajando 25 años  y en su momento lanzó un complejo patentado, Fernblock®, comercializado bajo la firma Heliocare, que ha demostrado mediante estudios científicos llevados a cabo por la Harvard Medical School ,que multiplica por tres la resistencia de la piel frente al eritema desde la primera toma.  Además, con se  consigue una distribución uniforme de la fórmula y cubrir también  las zonas olvidadas -orejas, mucosas, pies y otras áreas de difícil acceso para la aplicación y reaplicación de la fotoprotección tópica; a la vez que logra neutralizar y reparar el daño ocasionado por la radiación,  solar que sigue generando radicales libres hasta tres horas después de la exposición solar” .

  1. Con un solo cosmético solar no basta

Si realmente quieres estar a salvo de los riesgos solares. “No podemos hablar de una fotoprotección única con un ingrediente único, ya que la radiación solar está formada por distintas longitudes de onda y hay que buscar el  ingrediente mas eficaz para cada una de ellas, comenta la dermatóloga. Los filtros solares tópicos bloquean eficazmente los efectos de la Radiación UV, -rayos UVA y UVB- , altamente fotocarcinogenética, y hay que  utilizarlos diariamente para evitar el daño carcinogenético en la piel. Pero las defensas solares tienen más flancos:  la llamada luz visible y los rayos infrarrojos (IRA).

 

  1. La Pantalla total no existe

“Uno de los errores más frecuentes, afirma la dermatóloga Isabel Aldanondo, es creer que el fotoprotector de alta protección (50SPF) es una es un escudo impenetrable que nos libera de cualquier riesgo. Algo absolutamente falso ya que no hay ningún filtro capaz de protegernos contra todo el espectro UV. Esto da una falsa sensación de seguridad y nos exponemos al sol más tiempo y a horas más peligrosas”. Es curioso el hecho de que ya sean muchas las voces expertas que no tienen reparos en afirmar “que el uso de fotoprotectores tan elevados podrían incluso aumentar la incidencia del cáncer de piel cuando la población los emplea de forma inadecuada”.

  1. Índice Ultravioleta, ese que nunca miramos ( y lo tenemos en el móvil)

Conocido científicamente como Índice UV Solar Mundial, indica el nivel máximo de radiación solar que incide sobre el lugar en que vayas a tomar el sol (no es el mismo en el Caribe que en Londres) y mide el grado de nocividad del sol. Calibrado en una escala del 0 al 10, cuanto más elevado sea, más daño causa a la piel y a los ojos y menos tiempo tardará en provocarlo. Mira la app del tiempo en tu móvil, Smartphone o IPhone, verás que además de mostrar lluvia o tiempazo, señala también el índice UV. Entre 1 y 3, el riesgo es bajo, entre 4 y 6, intermedio; de 7 a 9 alto y 10 extremo.

  1. Dispositivos solares…Sí, gracias

Tattoos temporales , como el creado por la empresa LogicInkun parche resistente al agua que cambia de color cuando nuestra piel ha llegado al límite diario de exposición a la radiación que puede soportar- “son un recurso ingenioso para concienciar a las personas del riesgo de sobreexposición a las radiaciones ultravioletas cuando realizamos actividades al aire libre, especialmente en los meses de primavera y verano (niños, por ejemplo), afirma Magdalena de Troya Martín, miembro de la AEDV, Jefa del Servicio de Dermatología del Hospital Costa del Sol y directora de la Campaña de Fotoprotección “Disfruta del Sol sin dejarte la Piel”. Hay un “pero”, como alega su colega María Vitale, hay que  destacar que corremos el riesgo de confiarnos demasiado y no reaplicarnos el fotoprotector cuando es necesario debido a las condiciones climáticas”.

  1. Infrarrojos, el calorcito que envejece

También llamados IR-A (Radiación Infrarroja A), hasta el 2008 se creía que solo eran responsables del sudor corporal y poco más, pero un estudio llevado a cabo en la Universidad de Dusseldorf demostró que intervenían activamente en el proceso de envejecimiento cutáneo precoz. “La radiación infrarroja supone el 56% de las radicaciones que recibimos, explica la dermatóloga María Vitale, estas radiaciones aceleran el fotoenvejecimiento cutáneo al agravar los efectos de la radiación UVA/UVB, degradando los fibroblastos, responsables de la formación y mantenimiento de las fibras de colágeno y elastina”.

La principal diferencia entre las radiaciones UVA/UVB frente a los IR-A, está en que estos últimos no se conforman con llegar hasta la dermis o quemar la epidermis, sino que penetran hasta la capa más profunda de la piel, la hipodermis. Por plasmarlo de manera más estética: se cargan las fibras de colágeno más ocultas y las arrugas son más profundas y la flacidez más patente. Y eso por citar alguno de los tentáculos del fotoenvejecimiento, porque los IR-A no son precisamente bondadosos con las manchas, las fotoalergias o las fototoxias.

  1. ¿Piel morena en un pis-pás? Ojo con la Luz Visible

A pesar de ser la única longitud de onda que percibe el ojo humano y la que nos permite ver los objetos,  su incidencia sobre la aparición de manchas y el melasma quedó patente tras un estudio realizado por las fotodermatólogas de la Sociedad Brasileña de Dermatología (BSD) Ana Carolina Handel y Luciane Bartli Miot, que la Luz visible favorece la aparición de hipermentaciones, sobre todo en los fototipos III y IV, a priori poseedores de una melanina más abundante.

  1. Nanopartículas de titanio, ¡embarazadas, mucha precaución!

Antes de aplicarte un bronceador de alta protección con fórmula micronizada, lee la etiqueta; si contiene nanopartículas de titanio, piénsatelo dos veces. Si bien es verdad que gracias a la micronización galénica se ha conseguido que las pantallas solares no dejen una película blanquecina sobre la piel en plan zombi, también lo es que “existen estudios que sugieren que las nanopartículas de titanio pueden tener efectos tóxicos para las células de la piel y que determinados componentes químicos de las cremas solares (ej. oxibenzona, octocrileno) pueden actuar como disruptores hormonales, afirma la dermatóloga Magdalena de Troya.

Según un estudio realizado por el Center for Disease Control and Prevention en Estados Unidos, uno de los químicos más utilizados en estos productos, la oxibenzona, estaba presente en el 96% de la población, y entre otros problemas puede reducir el recuento de espermatozoides y ser un factor contribuyente en la endometriosis. Además, en dos estudios europeos se encontraron químicos procedentes de protectores solares en la leche materna. En concreto, hasta el 85% de las muestras analizadas. Un dato que indica que los fetos y los recién nacidos tienen un riesgo de exposición a estas sustancias. Si estás embarazada, ya sabes, mejor blanca que contaminada.

  1. Cuida tus ojos, busca tu Eye-E

Es un nuevo índice internacional que certifica la protección UV global que proporcionan las lentes, un sistema de clasificación objetivo desarrollado por la firma Essilor International que puede evaluar fehacientemente cualquier lente que se utilice en gafas graduadas fotosensibles o gafas de sol convencionales. Olvida las gafas de baratillo, las imitaciones del top-manta, como afirma la Dra. de Troya, “una sobreexposición aguda, como la que se puede tener en un día de verano en la playa o en la nieve, puede ocasionar fotoconjuntivitis, queratitis y ceguera transitoria.

La crónica, como la que conllevan los trabajos al aire libre, incrementa además el riesgo de desarrollar cataratas, cáncer de párpados y melanoma intraocular. Por este motivo es imprescindible, que hagamos la actividad que hagamos empleemos unas gafas adecuadas que filtren al menos el 98% de las radiaciones UV”.  ¿Un dato muy femenino? Según un estudio realizado por IPSOS, (Instituto Independiente de investigación de Mercados), el 15 % de las mujeres no usan protección solar en el rostro para evitar que la crema migre al ojo y pique. Un gesto que puede conducir al cáncer de párpados que ya representa entre el 5 y el 10% de casos de esta patología.

  1. UPF, el filtro que se viste

Son las siglas que miden la capacidad fotoprotección de un tejido, una fórmula muy aplaudida por los especialistas,  “desde mi punto de vista, afirma la dermatóloga Isabel Aldanondo, la ropa fotoprotectora es más fiable que los filtros tópicos, ya que solo hay que ponerse la prenda para estar protegido y no entran en juego variables como la de aplicar la cantidad suficiente de producto, reaplicarlo frecuentemente, estar mucho tiempo en el agua, el sudor,….”. Un hábito bastante fácil de realizar ya que estas prendas ya se venden en las grandes tiendas dedicadas al deporte y a un precio tan asequible como el de un traje de baño tradicional.

Una de las grandes novedades del último lustro ha sido la aparición de aditivos que se añaden a el detergente del lavado de la ropa, que aumentan la fotoprotección de las prendas de vestir convencionales (siempre que sean de fibras naturales: algodón, lino, lana fría, etc.) hasta un 30 SPF, cuando una camiseta de algodón tradicional solo alcanza el 5 SPF. “Son productos muy útiles y fiables, argumenta la María Vitale, que añaden a las fibras un filtro solar  biodegradable y absolutamente inocuo denominado Tinosorb y están avalados por la Skin Cancer Foundation”. El más conocido es el SunGuard, que se vende en sobrecitos de 25 gr. Que se añaden directamente a la cubeta del jabón y confiere a las prendas una fotoprotección que permanece hasta 20 lavados. En España no está a la venta, pero se puede adquirir por internet (www.sunguardsunprotection.com) por 49 $ 12 sobres

  1. Una pastillita de nada…¿Una mancha o una alergia de más?

Antes de lanzarte a la tumbona, piensa en  esas “inocentes píldoras que has tomado durante los últimos meses, porque te dolía la espalda, la cabeza, la regla…. Como Afirma la dermatóloga Magdalena de Troya,  “fármacos de uso común como los antinflamatorios (diclofenaco, ibuprofeno, ketoprofeno, naproxeno), antibióticos (tetraciclinas, azitromicina, ciprofloxacina), antihipertensivos (enalapril, losartán, amlodipino), antiulcerosos (omeprazol, ranitidina) , antidepresivos ( fluoxetina, paroxetina, sertralina, venlafaxina), psicofármacos (diazepam, alprazolam), antihistamínicos (ebastina, loratadina, ceterizina, clorfeniramina), hipolipemiantes (sinvastatina, lovastatina, atorvastatina) y anticonceptivos (estradiol, etinilestradiol, levonorgestrel), están detrás de reacciones de fotosensibilidad (fototóxicas y fotoalérgicas), por lo que recomendamos siempre consultar con el médico o farmacéutico.

  1. El Cambio climático también afecta a la manera de broncearse

Sí, así de claro, nuestro hábitat está cambiando a pasos acelerados y también afecta a los rituales solares. ¿Cómo?, “desde la disminución del escudo de ozono, que permite una mayor incidencia en la piel de la radiación UV, hasta la exposición a niveles de contaminación ambiental que aceleran los signos de envejecimiento y merman las defensas del tejido cutáneo. “Por este motivo, debemos estar preparados para mejorar nuestros cuidados de la piel, reducir el tiempo de exposición solar, pasando por  consultar el índice ultravioleta a diario hasta emplear un conjunto de medidas de protección solar más allá del fotoprotector: sombrero, gafas de sol, ropa adecuada y cultura solar cum laude”, afirma Magdalena de Troya.

  1. “Shave the Planet”, fotoprotección sostenible

La conciencia medioambiental también ha recalado en la fotoprotección, son varias las firmas que se han sumergido de lleno en la protección de los océanos como reclamo para los usuarios más bio o incluso para aquellos que deciden pasar sus vacaciones en determinadas zonas del planeta, como los Cenotes de la Rivera Maya, donde no se permite el baño en sus aguas si el bañista se ha aplicado un fotoprotector que no sea biodegradable.

En este sentido, destaca la campaña lanzada por Avene “Skin Protect, Ocean Respect, que incluye su compromiso a formular solares sin siliconas o filtros hidrosolubles y con un mínimo de filtros para reducir al máximo el impacto sobre el medio marino. ¿El objetivo? Frenar el deterioro de los arrecifes coralinos que se han reducido en un 27% en los últimos 30 años. Otra de las firmas pioneras en este sentido ha sido Biotherm que en 2017 creo unos solares con una fórmula 96% biodegradable y con un 14% menos de plástico en sus envases que en sus versiones precedentes.

  1. ¡Madres (y padres), predicad con el ejemplo!

La cultura solar no es ciencia infusa, se enseña desde la más tierna infancia. De nada vale embadurnar a los más pequeños a todas horas, si no realizamos el ritual fotoprotector en nosotros mismos. De niños, es “fácil” protegerlos, pero la rebeldía adolescente ¡quema! Como afirma Magdalena Troya, “Las tasas de quemadura solar en los adolescentes alcanzan el 78% , y tan solo una quemadura solar a esta edad multiplica por dos el riesgo de desarrollar melanoma en la vida adulta”.